El Grupo Parlamentario Catalán (CiU) que hoy conocemos ha ido evolucionando a lo largo de las nueve legislaturas que han trascurrido desde el final de la dictadura. Siempre, desde el catalanismo político, los diputados de Convergència i Unió integrados en el GPC, han defendido los derechos de Catalunya ante el Estado español y han trabajado día a día para que sea posible un modelo de sociedad respetuoso con las realidades plurinacional, pluricultural y plurilingüística que caracteriza el Estado de naciones y autonomías que es hoy España.

En las elecciones constituyentes de 1977, las primeras de la Democrácia, el "Pacte Democràtic per Catalunya", encabezado por Jordi Pujol, consiguió 11 diputados en el Congreso. Entonces se integraron en el denominado Grupo Parlamentario de las Minorías Vasca y Catalana. Al constituirse las Cortes no se había abordado aún el reglamento que ha ordenado la vida parlamentaria hasta nuestros días, así que se optó por la propuesta socialista de crear grupos parlamentarios de un mínimo de 15 diputados. De esta manera, los nacionalistas catalanes y vascos unieron sus fuerzas y crearon el Grupo Parlamentario de las Minorías Vasca y Catalana integrado por 21 diputados; 8 del PNV, 5 de CDC, 2 de EDC, 4 del Partit Socialista de Catalunya-Reagrupament, 1 de UDC y 1 de ERC.

Miquel Roca fue elegido el portavoz y fue el representante de este grupo en la ponencia de la futura Constitución de 1978. Motivo por el cual hoy es conocido como uno de ?Los Padres de la Constitución?.

En octubre de 1977 se dividió el grupo entre Minoría vasca y Minoría catalana. Se había aprobado el reglamento del Congreso y, aunque 15 diputados seguían siendo el número mágico para poder crear un grupo parlamentario, se estableció que también podrían formar grupo esas formaciones que hubiesen obtenido más de 250.000 votos y el 20% de los escaños en el conjunto de las circunscripciones en el que se hubiesen presentado.

Aprobada la Constitución, el 6 de diciembre de 1978, se celebran nuevas elecciones en 1979. Por primera vez, Convergència Democràtica de Catalunya i Unió Democràtica de Catalunya se estrenan como coalición en unos comicios. Con el lema ?Anem per Feina!?, y con Jordi Pujol de cabeza de lista, CiU consigue 8 diputados en los escaños del Congreso. Fue una dura legislatura, donde en más de una ocasión el Grupo Parlamentario de Minoría Catalana fue clave para que pudiera sostenerse el Gobierno de Adolfo Suárez, entonces presionado por la oposición, por sectores sociales de diferente índole y finalmente por su propio partido. El final, por todos conocido, fue su dimisión.

Días después, en el debate de investidura de Calvo Sotelo, se produjo el Golpe de Estado de Tejero. El 23 F tuvo consecuencias negativas para la sociedad catalana que no se verían hasta tiempo después. Pese a la oposición férrea del Grupo Parlamentario de CiU, los partidos de ámbito estatal de izquierdas y derechas unieron sus votos para aprobar la LOAPA que, como reconocería el Tribunal Constitucional tiempo después, supondría un recorte de las competencias de Catalunya.

Las elecciones de 1982 dieron como resultado la primera mayoría absoluta de Felipe González. Esta situación imposibilitaba, en gran medida, que los diputados de CiU, que casi habían doblado sus últimos resultados, pudiesen ser decisivos en más de una ocasión. Los 12 diputados de la Minoría Catalana, encabezados por Miquel Roca, hicieron honor al eslogan electoral ?que el teu vot no deixi a Catalunya sense veu? y superaron el millar de iniciativas.

1986, CiU encara la III legislatura con 18 diputados en el Congreso. Felipe González vuelve a ganar con mayoría absoluta. Miquel Roca volverá a firmar en 3 años, de 1986 a 1989, más de 1.300 iniciativas legislativas con el sello de Minoría Catalana. Esta legislatura se caracterizará por la declaración de inconstitucionalidad del proyecto de LOAPA impulsado por socialistas y centristas en la anterior legislatura; Un recorte sistemático de competencias de la Generalitat por la vía de Leyes básicas y leyes orgánicas, y la asfixia económica practicada por el Gobierno socialista hacia Catalunya.

1989, ?ForÇa!, con este enérgico eslogan Miquel Roca consiguió convertirse en la tercera fuerza parlamentaria del Congreso de los Diputados . El Grupo Minoría Catalana pasa a denominarse Grupo Parlamentario Catalán. En esta ocasión vuelve a estar formado por 18 diputados ,pero entre ellos hay una gran ausencia, la de Ramon Trias Fargas que falleció en plena campaña electoral. Desde la perspectiva catalana se aprobó una proposición no de ley importantísima para la identidad de dos territorios: Gerona y Lérida pasan a denominarse oficialmente Girona y Lleida.

En las elecciones de 1993 el PSOE pierde la mayoría absoluta y CiU, con 17 diputados, pasa a ser la formación decisiva para la gobernabilidad del Estado. Con el eslogan ?Ara decidim? CiU fue determinante en el desarrollo del Estado autonómico. CiU apoya la investidura de Felipe González. Por primera vez desde la Administración Central se cede el 15% del IRPF a las Comunidades Autónomas. El Grupo Parlamentario Catalán no sólo fue decisivo para Catalunya, sino también en el cambio de la política económica, en el apoyo a la reforma laboral que permitió la creación de medio millón de nuevos puestos de trabajo, y en el impulso del Pacto de Toledo. Es decir, en la práctica, engrasó la maquinaria económica para poder cumplir las exigencias europeas y entrar en el euro. En 1995 Roca pasa el relevo de la portavocía del Grupo a Joaquim Molins. El histórico portavoz de CiU decide optar por la alcaldía de Barcelona.

Las elecciones de 1996 estuvieron precedidas por una gran crispación entre populares y socialistas. El partido de José María Aznar se convirtió en la fuerza más votada y CiU, de la mano de Joaquím Molins, consiguió 16 diputados que volvieron a marcar el rumbo de la política española. En clave catalana fue la legislatura del Pacto del Magestic que tan buenos y fructuosos resultados supusieron para la economía y las infraestructuras catalanas. Molins no terminó la legislatura, siguió el camino de su antecesor, dejó su cargo de portavoz en manos de Josep López de Lerma, y encabezó la lista de CiU para la alcaldía de Barcelona.

En el 2000 el PP consigue la mayoría absoluta y optará toda la legislatura por lo que se conoce políticamente como el ?método del rodillo?. Los 15 diputados de CiU, con Xavier Trias como jefe de filas, tuvieron que emplearse a fondo para conseguir aprobar alguna de sus iniciativas y evitar la invasión de competencias que incluían muchos de los proyectos que llegaban de Moncloa a las Cortes Generales. Al final se aprobó el sistema de financiación que ha perdurado hasta 2009. Pero, sin duda, en el final de la VII legislatura, los debates en torno al conflicto de Irak marcaron la agenda parlamentaria.

En el 2004 hubo vuelco electoral. La jornada electoral del 14 de marzo tuvo un precedente dramático en la historia de España que marcaría buena parte de la VIII legislatura. Los atentados de Atocha del 11 de marzo trastocaron la sociedad española y la vida parlamentaria ya que se creó una comisión de investigación parlamentaria sobre el 11-M. Pasado este duro trámite se abrió otra etapa histórica en el Congreso. Se inició la tramitación parlamentaria para la reforma de algunos estatutos de Autonomía. Desde el Parlament llegó el Estatut català protagonizando una de las etapas políticas más intensas de el debate parlamentario. Tras meses de negociación el Congreso de los Diputados dio luz verde al Estatut vigente para que los ciudadanos de Catalunya lo legitimaran en referéndum.