• Intervención de Josep A. Duran i Lleida en la toma en consideración de la reforma de la Constitución


    30 de August de 2011

    Discurso del portavoz parlamentario de CiU en el pleno extraordinario para iniciar la tramitación de la reforma constitucional

    Señor presidente del Gobierno, seguramente hay otros grupos parlamentarios, como acaban de evocar, que tienen argumentos incluso distintos para estar en contra de la propuesta de reforma de la Constitución que propone el Grupo Popular y el Grupo Socialista o el Grupo Socialista y el Grupo Popular. Pero creo que Convergència i Unió junto a Izquierda Unida, en la medida en que también representa al Partido Comunista de España, estamos más legitimados que otros, sin que a nadie por supuesto le falte legitimación, para ejercer este turno en contra. Al fin y al cabo, participamos en el proceso constituyente, nos implicamos en él, defendimos la Constitución, intervinimos en el diálogo, formamos parte del consenso que desgraciadamente hoy no existe.

    Ustedes, señorías, de las dos bancadas mayoritarias proceden hoy a la reforma de la Constitución sin contar para nada con nosotros. Quiero dejar claro en sede parlamentaria que esta actitud de los dos grandes partidos que ustedes llaman nacionales significa para nosotros una ruptura del proceso constituyente. ( Lo reitero: significa para nosotros -y estoy expresando mi opinión y la del grupo parlamentario- una ruptura del proceso constituyente. La Constitución no fue solo objeto del PP y del PSOE, la Constitución es y existe gracias a todos. Y especialmente, si fuese por algunos diputados de alguna bancada, ni tan siquiera existiría.

    La sentencia reciente del Tribunal Constitucional, tanto o más que la letra, todo el proceso que la rodeó y el espíritu de humillación de una mayoría de magistrados hacia los sentimientos, historia y derechos de nuestro país, supuso ya una ruptura. Lean, señorías, el libro reciente de diálogos entre Felipe González y Miquel Roca, donde ambos coinciden en que algo se ha roto. Y efectivamente, si algo se ha roto, ustedes con esta proposición de ley lo fracturan todavía más. Es una ruptura por las formas y los contenidos, y es una agresión también por las formas y los contenidos. No sé si son conscientes, señorías, de que de no corregir la dirección que se está adoptando va a producirse finalmente un choque de trenes, un choque cuyas consecuencias políticas ni ustedes ni nosotros conocemos, pero sí sé que ni a ustedes ni a nosotros nos interesan y que ni para ustedes ni para nosotros serían positivas. Por tanto, les advierto que de continuar profundizando por la vía de la ruptura que sigue esta reforma constitucional nos llevaría a esas consecuencias.   Nos produce escalofríos -a pesar de algunas interrupciones- pensar que pueda dar igual a algunas fuerzas políticas que Convergència i Unió, que intervino en la Constitución,  pueda sentirse no identificada con la misma.

    Permítanme, señorías, explicar las razones de forma y de contenidos de la ruptura. Quiero dejar sentadas no obstante, previamente y sin matiz alguno, un par de precisiones. Quede claro, señorías, ante ustedes y ante quien sea necesario, que Convergència i Unió comparte el principio de estabilidad presupuestaria, lo demuestra día a día con su tarea al frente del Gobierno de la Generalitat que, por cierto, algunos critican aunque el próximo viernes van a votar esta reforma presupuestaria. Convergència i Unió es consciente además de la coyuntura en que se produce la reforma; una reforma de la Constitución profundamente estructural por las razones que después explicaré. Si fuese solo pensando en las fuerzas políticas que lo presentan, en la España que configuran a través de la reforma, les enviaríamos con todo el respeto -que lo es, lo tengo y lo tenemos- a paseo. Pero sin duda la situación económica, la financiera propia de Cataluña gracias a la herencia recibida, los posicionamientos de las instituciones europeas, la necesidad de credibilidad frente a las instituciones y los mercados a los que habrá que seguir acudiendo deberán tenerse en cuenta a la hora definitiva de tomar la decisión sobre esta proposición de ley.

    Decía que era ruptura del proyecto constituyente por razones de forma y por razones también de fondo. Por razones de forma apunto dos. Modificar la Constitución requiere sosiego y consenso y es impresentable e inadmisible que se haga una reforma exprés de la Constitución en cuatro días. Y esto, señorías, por mucho que les duela, lo interiorizan todos y cada uno de ustedes; saben que no es de recibo proceder a una reforma constitucional exprés en cuatro días. Si además eso se hace sin el consenso del resto de las fuerzas políticas, de aquellas que especialmente también intervenimos en la Constitución, se agrava esta falta de sosiego y de consenso. Un consenso, se decía antes, que existe porque existe entre el PSOE y el PP; los demás, al parecer, no contamos. Esa es la España que ustedes defienden, la que empieza y acaba en el Partido Socialista y en el Partido Popular.

    Segunda razón por la que, por motivos formales, nos oponemos a esta reforma de la Constitución. Modificar la Constitución requiere seriedad. Claro que se debe limitar el déficit estructural, pero para ello hay que plantearse si es o no necesario una sustitución o un cambio constitucional. Para nosotros lo que se requiere es una actuación legislativa y ejecutiva ordinaria adecuada a los ingresos. Durante estos tiempos pasados hemos echado la casa por la ventana -que es lo que se ha hecho durante los últimos años- y ahora se ven obligados a sobreactuar ante los mercados para impedir a corto plazo nuevas crisis financieras. Hoy lo decía el propio presidente González en un artículo en el diario El País, aunque no lo comparto en toda su lectura, pero venía a decir que lo que hoy se hace es sinónimo de fracaso. Y significa también una ruptura por razones de fondo que voy a intentar explicar. Limitar la autonomía financiera de las comunidades autónomas al incrementar el rango legal del principio de estabilidad presupuestaria va en contra del actual reconocimiento de autonomía financiera de la Constitución española. En el artículo 135.1 lo que se pretende es aquello que pretendía, por otra parte, el Partido Popular coherentemente y que es recentralizar el Estado y con lo que el Partido Socialista -no me lo pueden negar- estaba en contra hasta la semana pasada. Si analizamos el artículo 135.2, el límite máximo de déficit estructural -a diferencia de lo que se establece en el artículo 135.3 respecto a la deuda máxima- se fija a través de dos parámetros: primero el europeo y segundo el que instituya una futura ley orgánica. Estamos en contra de que se fije por ley orgánica, creemos que sería suficiente el referente europeo y que, tal como dije antes y como defendían hasta hace bien poco el propio Grupo Parlamentario Socialista, el propio Gobierno y la propia vicepresidenta económica, sean los parlamentos autonómicos los que establezcan ese límite de déficit. Cataluña va a hacerlo muy próximamente. Cuando el Gobierno así lo estime oportuno, así lo va a confirmar. Además, en la misma norma en que se fija el déficit estructural máximo, ¿por qué no introducir también el déficit estructural territorial máximo entre comunidades autónomas y Estado? ¿No dicen seguir ustedes el modelo alemán? ¿Ignoran ustedes que existe una sentencia del Tribunal Constitucional alemán donde queda claro que hay un máximo de déficit territorial estructural entre los Länder y el Estado o la federación? Por cierto, hablando del modelo alemán, en el artículo 135.2 de la reforma que ustedes proponen se atribuye en exclusiva al Estado la facultad para fijar el déficit. Si bien es cierto que la actual Ley General de Estabilidad Presupuestaria del Estado ya fija los objetivos de estabilidad presupuestaria de las comunidades autónomas, esta lo hace a través de un mecanismo de participación bilateral y multilateral y dejando un margen de concreción a las comunidades autónomas. Con la reforma que ustedes proponen se diluye la intervención autonómica como si se tratase de un Estado unitario  -que no lo es- el que prefigura la Constitución que hoy ustedes pretenden modificar. Sobre la reforma alemana conviene que ustedes lean y relean el artículo 109 de la Constitución alemana y sin duda se sonrojarán. Además, en el caso alemán, los Länder tuvieron protagonismo en la reforma constitucional que dicen inspira la que ustedes presentan; por ejemplo, la comisión que redactó los proyectos de reforma estaba integrada paritariamente por representantes de la federación, es decir del Gobierno del Estado, y del Bundesrat, es decir de los gobiernos de los diversos Länder. En nuestro caso su equivalencia serían los gobiernos de las comunidades autónomas. Es más, a lo largo de la tramitación se incorporaron diversos representantes de los parlamentos de los Länder para llegar a configurar el resultado final de la reforma de la Constitución alemana, cosa que, por supuesto, aquí no ha existido sino todo lo contrario. No se excusen en Alemania, tengan la dignidad de reconocer que lo que hacen es pura y simplemente, aparte de romper, como dije antes, el consenso constitucional, laminar la capacidad financiera de las comunidades autónomas y la autonomía financiera. Y sin autonomía financiera no hay autonomía política y sin autonomía política no puede hablarse del Estado de las autonomías.

    El artículo 135.3 establece que el Estado y las comunidades autónomas habrán de estar autorizados por ley para emitir deuda pública o contraer crédito. Intuyo, por afirmaciones respectivas del Partido Socialista y Partido Popular, que la reserva de ley que se incluye, al no afirmar expresamente que se trata de una ley estatal, hace referencia tanto a la ley estatal como a la ley de los parlamentos autonómicos. Finalmente, quiero hacer referencia también al artículo 135.3 en cuanto que establece el máximo de deuda pública. Ignoro que exista otra Constitución en Europa, incluida la alemana -y si ustedes me corrigen, con mucho gusto aceptaré humildemente la corrección- que incluya también la deuda, aparte del déficit, cosa que hace a través del procedimiento ya explicitado la Constitución alemana. Polonia, me dice el señor presidente. Pues si es así, yo le admito la excepción, cosa que ignoro y así reconozco.  El artículo 135.3 contradice, como ya señalé antes, al 135.2 al no remitir a ninguna ley orgánica el establecimiento de ese tope de futuro. Me atrevo a decir, por otra parte, que la disposición adicional quizás más bien debiera ser -pero no es algo importante para nosotros- una transitoria.

    No puedo pasar por alto algo que sin duda está también en el espíritu y en la letra de esta proposición de ley y es el acuerdo político entre ambas formaciones políticas. Un acuerdo político donde ustedes reparten, de cara a lo que va a ser el contenido ya pactado y acordado por ambas partes de la futura ley orgánica, un déficit estructural del 0,26 por ciento del producto interior bruto nacional para el Estado y un 0,14 por ciento del producto interior bruto para las comunidades autónomas. No estamos de acuerdo. En primer lugar, porque ignora a las entidades locales, a las corporaciones locales, y en segundo lugar, porque estimamos más justo igualar la exigencia de déficit estructural a las comunidades autónomas que al Estado. Es cierto que esto hoy está calculado en base a unas cifras de gasto donde hay grandes partidas -dos particularmente como son las prestaciones de desempleo más los intereses de la deuda-, pero también es cierto que hay que suponer que para 2013-2014 España no tendrá, espero, las cifras de paro que tiene y no tendrá que pagar el importe que paga por el interés de la deuda. Consecuentemente, nos parece que el reparto es adecuado a la actual realidad pero nos parece que es injusto de acuerdo con la perspectiva de futuro, todo insistiendo además en lo que representa marginar a las corporaciones locales para las que también nosotros proponemos un déficit estructural del 0,4 por ciento.

             Acabo, señorías, como empecé porque se acaba mi tiempo. No es necesario a nuestro juicio establecer el principio de estabilidad presupuestaria en la Constitución aun estando de acuerdo con ello, y menos necesario es todavía que ese principio de estabilidad presupuestaria se fije en una ley orgánica. Es a nuestro juicio esperpéntico que con nocturnidad y alevosía, al margen de grupos parlamentarios que intervinimos en la redacción, defensa y aprobación de la Constitución, rompan y hagan añicos el consenso constitucional. Creo sinceramente que con esta reforma se limita además la capacidad de las comunidades autónomas y creo sinceramente, con todos mis respetos, que les ha faltado ética política en la propuesta de esta reforma.

             Muchas gracias, señorías.